NOTA DE PRENSA 2019
*PIGMALIÓN*


“Lázaro me han sacado de casa un sábado tarde”


Por Zahara






Lo llaman Pigmalión pero este disco es esa llamada que no esperas y a la que no quieres decirle que no.

Apenas son las ocho y “Amor Lego” es solo el avance de lo que han preparado. Magnética e hipnótica me ha hecho mover las caderas desde el mismo momento en el que ha empezado. La canción baila conmigo y me mece y me dice que ella tiene el control, que me relaje. Ha estado todo bien por hoy. Solo tengo que disfrutar.

Continúa la banda sonora de una noche que se aventura inacabable y casi siento el viento en la cara y los sintes me cogen de la mano en las curvas de “Pigmalión”.
Ya nos los advirtieron. Su adelanto RGTRN era una manera de decirnos que estaban probando algo y que les había salido bien, que habían desintegrado patrones rítmicos para volver a organizarlos creando algo completamente nuevo. “Rhinos” y “Alaska” son una muestra de esa necesidad de búsqueda que les ha llevado a encontrar su sonido único, sexy y reconocible. Aquí la voz de Nieves se maneja cómoda y segura, te cuenta sus historias al oído. Y no necesita gritar para ponerte firme, te hará dudar a veces de si es una niña o una madre, y yo me muero de envidia cuando dice “es atractivo aquél que no te necesita” por no habérseme ocurrido a mí.

Cuando quiero darme cuenta hemos pasado el ecuador de la noche y en “Planeta A” te permiten hacer fuego bajo del agua y yo hace un buen rato que estoy ardiendo. Serán las guitarras de “Nada Nunca”. Acarician cada centímetro de una oscuridad que no han abandonado, pero a la vez es agradable comprobar cómo le han perdido miedo a la luz. Cómo este disco está lleno de luminosidad. O quizá es que ya está amaneciendo.

Sobre la azotea del edificio más alto de la ciudad miro un cielo como nunca antes había sentido y desaparecen las últimas estrellas mientras empieza “Sitio para ti”. Y cuando me quiero dar cuenta todas las cabezas miran hacia el mismo punto pensando en el futuro de los seres que aún no han llegado y en los millones de amaneceres que le quedan a La Tierra y quizá nos invada la melancolía al saber que tendremos que abandonarla.
Algún día.

Entonces quizá sea un buen momento para volver a empezar el viaje.
Estoy solo a diez canciones de distancia.



Zahara

















NOTA DE PRENSA 2016
*SOLES Y PINGÜINOS*

    

“Unas pequeñas bestias para protegernos” 
Por Víctor Cabezuelo  






Confieso que tenía muchas ganas de escuchar este trabajo de Lázaro de una manera casi más autodefensiva que musical, y me explico:
Conocía a todos los miembros de este grupo individualmente por diferentes motivos. Son seres humanos que emanan amor y talento de forma continúa, amable y totalmente inocente. Necesitaba saber qué pasa cuando ese tipo de personas deciden juntarse para hacer música, y me siento muy feliz de comprobar que el resultado ha sido exactamente el esperado: un disco lleno de amor y talento. Esta batalla la ganan los buenos, y yo puedo dormir con la satisfacción de seguir creyendo que al fin y al cabo, por mucho que comprimamos, distorsionemos, filtremos o ecualicemos, la música es y será siempre el arte más sincero y transparente que existe. Dejas en tus canciones lo que eres, no hay más. Las emociones no pueden ser prefabricadas, es un crimen que se cobra un gran precio, la falta de credibilidad. Y es precisamente por lo que necesitaba este disco, porque llevo un largo tiempo (salvo aisladas y valiosas excepciones), escuchando demasiada música que no me creo.
Desde la primera escucha de Soles y pingüinos, me he amarrado a él como a un escudo que protege ese lado onírico tan maltratado por los tiempos que estamos sufriendo, pero tan necesario para la vida, en mi opinión.Empieza de frente, con una gran bocanada de oxígeno (Bestias de la guarda, Compás averiado y King kong), en la que tengo que destacar el gran papel (lo ha vuelto a lograr) de Manuel Cabezalí en la producción y enmarcado final del trabajo, y también la impronta en el bajo de Ignacio Celma (especialmente pronunciada en “Laberintos” o “Gente muy normal”), uno de esos músicos con los que no puedo evitar emocionarme cada vez que deciden volver a colgarse su instrumento,A lo largo del disco pienso muchas veces en la libertad que sentí cuando escuché "Tejido de felicidad" de Chucho por primera vez. Hay algo en la forma de cantar de Nieves que me lleva hacia allí, hacia los 16 años y hacia esa emoción por redescubrir todo de nuevo. Ese sentimiento de libertad y evasión alcanza grandes picos en momentos de “Vía Láctea”, “Lloverá” o “Las noches huecas”, en los que literalmente, uno puede ser transportado al centro de ese cálido imaginario que han conseguido describir con tanta precisión.
Hay una expresión que se utiliza mucho cuando queremos persuadir a alguien para que escuche un disco: “Intenta gastar unos minutos de tu vida en escucharlo”. Yo me siento fuerte. Voy a ir un paso más allá con el imperativo y diré: “Aprovecha unos minutos de vida escuchándolo”.
Para finalizar, debo pedir una disculpa porque mis amigos y amigas de Lázaro me invitaron a que escribiera su nota de promo y finalmente se ha convertido prácticamente en una nota de agradecimiento, pero tengo que decir en mi defensa que lo único que he hecho en este texto es intentar estar a su altura de sus sonidos, para poder devolverles en forma de palabras lo que sus canciones me estaban dando mientras lo escribía: amor y honestidad.



Víctor Cabezuelo